martes, 14 de octubre de 2014

Reseña: Lenny Kravitz - Strut


Me gustaría que se arriesgara más, pero a la vez pienso que mantener ese estilo en el 2014 es un riesgo grande de por si.


Respeto muchísimo a Lenny Kravitz. Esa es la verdad. Realmente en el lado odioso de la industria que solo se mide por las ventas ya no hay tipos con una ética de trabajo tan definida, tan versátil, que puede no parecer lo mas original del mundo pero sigue teniendo mas merito que mucho de eso que ahora es popular. Si, lo se, me cambiaron la onda y mi onda ya no está de onda...

Pero al margen de eso, no deja de ser sorprendente el ejemplo que pone el neoyorkino. Desde los noventa dando palo con "Are You Gonna Go My Way" o su cover de "American Woman" (que incluso se dio el gusto de tocar con Prince en alguna ocasión), y las infaltables baladas tipo "Always" o "I'll Be Waiting" realmente no faltaba a la verdad al decir que hacia rock. Añejo, trasnochado y con los pastiches que uno quiera, pero rock al fin y al cabo. Eso, claro, sin dejar de lado el R&B, el soul, el blues, el funk, el pop o el mismo hip hop, cuando Jay-Z hizo un remix de "Storm" en 2004.

Kravitz tiene credenciales para prestarle atención, evidentemente. Pero durante la promoción de su álbum anterior, Black And White America, tuvo problemas para despegar. El primer sencillo "Come On And Get It" no entró en las listas, el segundo "Stand" entró sin pena ni gloria, y en Latinoamerica apenas se supo de su nuevo álbum cuando promocionó la gira por la región con el tercer sencillo "Rock Star City Life", casi un año mas tarde.

Por esa época no le ponía tanto cuidado como antes, pero parecía un síntoma de cambio en su siguiente trabajo. Y por cambio me refiero a teclados, colaboraciones cuestionables, Avicii o Calvin Harris haciendo remixes... esa clase de cosas. Este año aparece finalmente Strut, su décimo trabajo precedido de "The Chamber". Básicamente, su adaptación a la tendencia discotequera de la actualidad. Y debo decir, una adaptación con mucha clase.

"Sex" sólo puede arrancar el álbum con esos ritmos funkys, reforzados con la típica guitarra eléctrica del norteamericano, asistido por el tremendo Craig Ross. Un equivalente de lo que representa Steve Stevens para Billy Idol. Se evidencia la confianza de siempre en un estilo que más allá de amores y oídos, se ha mantenido prácticamente inalterable. Es el segundo sencillo de Strut, de hecho.


Pasamos a "The Chamber". Teclados bien dispuestos, un bajo atractivo, las guitarras más discretas, la batería dando lo suyo y Kravitz haciendo gala de un sentido melódico admirable. La letra ayuda bastante a la idea de armar un tema bien nocturno. Turno de "Dirty White Boots", donde las guitarras vuelven a su lugar de privilegio. Tiene pinta de sencillo, a la par que tiene una letra bien desenfadada din ser vacía. 

"New York City" vuelve a la sofisticación, pero ahora dedicándole un tema al crisol de la cultura pop actual. No le cuesta demasiado cruzar rock, funk, disco, y sumar voces gospel o un saxofón para darle más empatía al tema. Mi favorita del album, y una de las mejores de Kravitz, indudablemente. "The Pleasure And The Pain" se toma más confianza y arma algo más ambicioso, orquestado al estilo de Frank Sinatra o Bing Crosby. En la titular "Strut" vuelve a las guitarras, recordando mucho a la genial "War" de Edwin Starr.

Vuelve a la línea funk sexy en "Frankenstein", más cadenciosa y con el curioso agregado de una armónica en algunos tramos, como para darle sentido a la historia del hombre que necesita el amor de su compañera. Es una combinación de soledad y seducción rompedora. Le sigue "She's A Beast", la balada del disco y con los típicos clichés del caso. Guitarra acústica marcando la melodía y la batería haciendo lo propio con el ritmo. La guitarra eléctrica lidera los arreglos y el muro de sonido le da el tono memorable al tema. El margen de error es mínimo en esas cosas. "I'm A Believer" nos regresa el rock descomplicado y ligeramente reivindicativo de siempre, y todavía sin dar síntomas de agotamiento.

Vamos llegando al final y "Happy Birthday" nos canta el feliz cumpleaños desde la Gran Manzana. Para bien o para mal, hace que funcione. "I Never Want To Let You Down" es una especie de blues rock redentor para escuchar y darle ánimos al otro. "Ooo Baby Baby", original de The Miracles, cierra el álbum con un blues adulterado donde Lenny pone a prueba su habilidad vocal, con un resultado que si bien puede parecer algo monótono a esas alturas, no deja de tener su encanto. Un buen broche para cerrar el décimo álbum de su carrera.

Siempre tendrá un mérito aquel que sigue su propio instinto para lanzar álbumes donde es fiel a si mismo más allá de amores y odios. Por eso aún cuando pueda parecer un wannabe o un vendido para unos, otros ven en el a un tipo con el verdadero espíritu intransigente que no lo hace caer en la trampa de colaborar con un DJ en alguna pista de EDM. Yo me ubicó en un punto más neutro: me gustaría que tuviera un poco más de riesgo en su música, pero a la vez pienso que mantener ese estilo en el 2014 ya es un riesgo grande de por si.

Mi recomendada es "New York City". Realmente es una canción que te anima bastante cuando ves las cosas difíciles. Y para una ciudad que ha tenido que afrontar tantas cosas como esa para, de todas formas, salir adelante, es un ejemplo notable.

Aquí va "Sex".



Calificación: 4/5

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