Supera con creces a sus dos trabajos previos en términos de locura y atractivo.
martes, 28 de junio de 2016
lunes, 27 de junio de 2016
miércoles, 22 de junio de 2016
Pills 'N' Thrills: Ultimo Dia
Yo de política más bien poco. No tanto porque no lea sobre el tema, sino porque no creo que mis opiniones sean tan validas o acertadas como las de otros conocidos. Lo que sí puedo decir es que para un historial que incluye tantos conflictos, con tantas variantes y con elementos causa-efecto que se repitan tan seguido (desigualdad social, marginalidad, vacío de poder, contrabando, intereses personales) me sabe a poco firmar un acuerdo de paz, independiente de lo que el plebiscito decida cuando se realice.
No me malinterpreten. Apoyé el proceso cuando se anunció y lo sigo haciendo. Pero no por eso me dejo engañar de la demagogia del presidente Santos cuando considera esto como “la llegada de la paz a Colombia”. No creo que muchos de los que apoyan el proceso lo hagan, honestamente. Inclusive soy poco optimista con el post-conflicto. Más que por la inequidad social y las carencias que se tienen en salud, educación y entretenimiento; por la mentalidad colectiva del país. Hay individuos que genuinamente pelean por mejorar las cosas en Colombia, que son “echaos pa’ lante” en serio, hechos a su propio pulso en esos campos, pero al final del día no son secundados por el grueso de la población.
Muchos todavía nos manejamos en términos de “mientras no me toquen lo mío no me importa lo del otro”. Es un vicio grave, y algo que desune más que los regionalismos, los políticos o un equipo de futbol. Pienso que el día en que podamos superar ese lastre, podemos hablar seriamente de un postconflicto.
Hasta entonces, y a 30 años de que Morrissey lo dijera, lo digo yo: "se que todo ha terminado, pero nada ha empezado realmente".
sábado, 18 de junio de 2016
El cartel de Lollapalooza Colombia: Lo bueno, lo malo y lo feo
Una postura condicionada por 6 años de asistir a cuanto evento se organice en este país en materia de música. Esta música.
sábado, 4 de junio de 2016
Pills ‘N’ Thrills: Gonna Fly Now
Recuerdo que Noel Gallagher en una ocasión se refería a los cambios en la cultura popular (muy concretamente en la música) de una manera muy acertada. Decía que nadie quería un Revolver o un Sgt Peppers de The Beatles, pero igual lo hicieron y cambiaron la historia. Nadie quería unos Sex Pistols, pero llegaron y cambiaron el mundo. Nadie quería la música house, pero llegó y cambió al mundo.
Podemos seguir el ejemplo con muchas cosas más. Por ejemplo, en el boxeo nadie quería a un tipo como Muhammad Ali, un bocón con más velocidad y juego de piernas que cualquier peso pesado de la historia que se salía de los estándares marcados en el pasado por Joe Louis, Rocky Marciano, Floyd Patterson, Sonny Liston y muchos otros, con la capacidad de trascender el mundo del boxeo hasta lugares completamente insospechados entonces.
Pero llegó y cambio el mundo. Ambos mundos.
Se me ocurrió rescatar una pelea en concreto. Era 1975 y venia de reconquistar el título de los pesos pesados frente a George Foreman. Un desconocido Chuck Wepner con una carrera más bien mediocre era el retador. Durante ocho asaltos Ali era el dominador absoluto del combate, aunque el retador soltaba uno que otro golpe aislado. Wepner sangraba, le decían el “sangrador de Bayonne” por tener cejas frágiles y haber nacido en ese pueblo del estado de Nueva Jersey.
En el noveno sin embargo ocurrió lo imposible. Ese desconocido que tenía las apuestas en contra conectó un golpe preciso e inesperado en la humanidad de Ali. Desde que Joe Frazier lo hiciera en el primer combate entre ellos, el campeón no había sido derribado en 5 años. Rapidamente se puso de pie y golpeó con más fuerza al retador. Wepner resistía sangrando y con los 40 a la vuelta de la esquina todas las combinaciones del campeón, a la vez que aprovechaba para soltar alguna en momentos puntuales.
En el decimoquinto asalto Wepner no pudo más, y una combinación de Ali lo puso de rodillas faltando nueve segundos para que terminara el combate. Ali ganó por nocaut técnico, pero tuvo que sacar su mejor versión para doblegar a ese veterano desconocido.
¿Por qué hablar de eso en THIS IS MUSIC? Bueno, resulta que un tal Sylvester Stallone (antes de ser “Sly”) observaba atentamente los acontecimientos relatados anteriormente. El corazón indomable de Wepner y la superioridad del mito sustentada en talento de Ali le dieron la idea para los perfiles de Rocky Balboa y Apollo Creed en una saga de películas que entre Dragos, Mr Ts, Tommy Guns, Dixons, secuencias de entrenamiento, escaleras y una banda sonora siempre a la altura, representaron la parte más romántica de un deporte que hoy es demasiado políticamente correcto.
En fin, todo eso para poner LA canción de esa saga. Y claro, para rendir nuestros últimos respetos a uno de los personajes más influyentes del siglo XX. Porque cuando vemos al Artista Antes Conocido Como Cassius Clay pensamos que en la vida hay que ser como Ali. Y como Wepner. Y como Rocky.
miércoles, 1 de junio de 2016
miércoles, 25 de mayo de 2016
lunes, 16 de mayo de 2016
Reseña: Radiohead - A Moon Shaped Pool

En general todos hablamos más del disco que de la publicidad que lo rodeó.
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domingo, 15 de mayo de 2016
Pills 'N' Thrills: Fuego
Fútbol y música. Una simbiosis que resulta vital para entender el concepto detrás de THIS IS MUSIC. La música más allá de si misma, el fútbol como una manifestación de emociones y posturas frente a la vida y sus desafíos que no resulta difícil de equiparar con una banda o un cantante en un estudio de grabación transmitiendo sus impresiones (o sus ficciones) sobre lo que representa estar vivo, respirar aire y convivir con otros.
Cuando ambas manifestaciones se concentran particularmente en una ciudad, producen un vinculo fuerte, que liga las alegrías y frustraciones del seguidor (por la música o por el fútbol) permitiendole desahogarlas en el grito de gol o coreando una barra en la tribuna. Es algo que ocurre en todo el mundo con ciertas diferencias de acuerdo al país, pero en Inglaterra es una relación más profunda al ser uno de los lugares donde nace la cultura pop. Además de verse reflejado en el orgullo nacional ("World In Motion" de New Order o "Three Lions" de The Lightning Seeds) se aprovecha en las rivalidades futbolisticas o regionales para realzar la superioridad del equipo de la ciudad. En ese caso se da más por la adopción de canciones pop por parte de los equipos (véase "You'll Never Walk Alone" en Liverpool).
No trato de hacer un análisis filosófico-semiótico de la situación, puesto que hay personas que seguramente estudiaron mejor ese tipo de cosas mejor que yo. Lo que trato de decir es que a pesar de entender el vinculo que puede establecer una ciudad entre el fútbol y la música, nunca había visto algo tan profundo como lo que ocurre con Kasabian y el flamante e inesperado campeón de la Premier League de esta temporada, el Leicester City.
Ambos comparten una historia similar: emergiendo de la nada misma (o al menos en un contexto dominado por otro tipo de valores) haciéndose notar poco a poco (con cada disco o cada partido), superando el escepticismo y la desconfianza, llegando a su estado de gracia (banda y equipo) casi al mismo tiempo. Cuando Kasabian terminaba la gira mundial de su '48:13' con el show en vivo más arrollador de su carrera hasta la fecha, los foxes empezaban a escribir esos diez meses que son historia viva del deporte en general. Ambos terminaron vinculados a una ciudad que conocimos ya sea por discos o goles.
Se habló mucho del vinculo que el planeta entero sentía con ese Leicester por demostrar que no siempre la opulencia gana campeonatos. Es inevitable para mi extrapolar eso con Kasabian y esa promoción tan absurda que hago de su música siempre que tengo la oportunidad. En un mundo de Strokes, Arctic Monkeys, Kings Of Leon (por no hablar de lo que el mundo Billboard ofrece), esa banda se rebela ante esas pasiones mayoritarias sin perder los ganchos comerciales y de a pocos ir armando su legión. No es una historia tan cinematográfica como la de Jamie Vardy, por ejemplo, pero tiene su gracia.
Se habló mucho del vinculo que el planeta entero sentía con ese Leicester por demostrar que no siempre la opulencia gana campeonatos. Es inevitable para mi extrapolar eso con Kasabian y esa promoción tan absurda que hago de su música siempre que tengo la oportunidad. En un mundo de Strokes, Arctic Monkeys, Kings Of Leon (por no hablar de lo que el mundo Billboard ofrece), esa banda se rebela ante esas pasiones mayoritarias sin perder los ganchos comerciales y de a pocos ir armando su legión. No es una historia tan cinematográfica como la de Jamie Vardy, por ejemplo, pero tiene su gracia.
En unos días Kasabian se presenta durante dos noches en el King Power Stadium, celebrando ese momento de gracia de ellos y su equipo en el mismo lugar donde Wes Morgan levantó el primer trofeo de liga del Leicester City en 132 años de historia. Y la misma canción que sonaba por los parlantes cuando Vardy, Mahrez o Ulloa anotaban goles clave, será la que vincule emocionalmente a esa ciudad, a esa banda y a ese equipo.
jueves, 12 de mayo de 2016
Reseña: Niño Naranja - Delusión

Se le podría achacar el no seguir por la senda marcada anteriormente. Pero ¿Para qué?
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